Tipos de colchones: cómo encontrar el colchón adecuado para ti

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay tantos tipos de colchones en el mercado? Está claro que hay quien prefiere dormir en un colchón más duro mientras otros prefieren sentir que se hunden un poquito, y que hay materiales que dan más calor que otros. También existen casos de personas con lesiones de espalda o de cadera, aunque para ellos suele haber colchones y somieres especiales, en ocasiones, de ortopedia.

El motivo de que exista una oferta tan amplia no es volverte loco pensando qué tipo de colchón comprar, sino poder asegurar un buen descanso a todo el mundo. Y es que las características de un buen colchón difieren de una persona a otra.

Tipos de colchones

Los colchones se suelen clasificar en función del material con el que están realizados, porque influyen en sus características físicas. Pero entran más variables en juego, como la anchura del colchón. Mientras que las personas con un peso medio o las delgadas pueden descansar bien en un colchón de 22 cm de grosor, desde el momento en que se presenta sobrepeso y hay que asegurar una correcta alineación de la columna, es mejor elegir colchones de 27 cm o superiores a 30 cm. No obstante, esto no es un dogma, pues hoy existen materiales que permiten ofrecer colchones delgados capaces de garantizar un buen descanso a personas obesas.

De todos modos, vamos a ver cómo se clasifican los colchones en función de sus materiales y a quién suele convenir cada tipo de colchón.

Muelles

Los colchones de muelles suelen ser económicos, pues son los más clásicos. Hoy en día coexisten en el mercado los colchones de muelles independientes, los más vintage, junto con los colchones de muelles ensacados o muelles de doble offset, que aportan un mejor soporte y pueden llegar a estar compuestos por dos capas de muelles diferenciadas.

En cualquier caso, los colchones de muelle proporcionan una firmeza media o elevada, dependiendo del tipo de muelle y su disposición, pero tienen la ventaja de tener un refuerza en los bordes que es del agrado de bastantes usuarios, en especial si acostumbras a dormir cerca del borde o a sentarte en la cama.
tipos de colchones

Espuma

Los colchones de espuma son muy económicos y están cayendo en desuso porque aportan un soporte débil, insuficiente para quienes tienen problemas de espalda o sobrepeso. Como siempre, existen excepciones porque se pueden encontrar modelos de colchón elaborados con espuma HR (high resilience), que permiten alcanzar firmeza jugando con el grosor.

En general, los colchones de espuma convencen a las personas delgadas, sin lesiones de espalda y que no les importe que su colchón les cause calor, un aspecto que sí suelen valorar los usuarios obesos porque lo sufren con mayor intensidad.

Viscoelásticos

Los colchones viscoelásticos fueron una revolución cuando salieron al mercado y siguen siendo los más solicitados por el usuario que no precisa de condiciones muy específicas para asegurar su descanso.

Tienen a su favor la ventaja de que no permiten que el cuerpo se hunda en exceso pero tampoco son duros, por lo que sirven a bastante gente, incluyendo personas con lesiones articulares. Además, debido a su gran acogida, los colchones viscoelásticos han ido incorporando nuevos materiales y se han diversificado, de manera que se puede decir que hay un colchón viscoelástico especial para las necesidades de cada cliente. Son un mundo.

Látex

Los colchones de látex ofrecen un descanso similar al de los viscoelásticos pero con mayor firmeza. Son difíciles de voltear pero permiten que la columna se mantenga en una posición correcta independientemente de los kilos que pueda pesar quien o quienes duermen en él. También incorporan los materiales más novedosos para mejorar características como el tacto o la sensación térmica.

Híbridos

Existen colchones que son una mezcla de los anteriores, por disponer de varias capas superpuestas, cada una de un material distinto.

Características de un buen colchón

Un buen colchón debe permitirte descansar bien. Los consejos para elegir colchón y no arrepentirse se pueden resumir como sigue:

  • Deben tener una firmeza homogénea, sin bultos ni zonas más hundidas. Esto no siempre es sencillo cuando hablamos de colchones matrimoniales para parejas que tienen pesos muy dispares. Los de muelles tradicionales son los que mejor responden a esta necesidad.
  • Tu colchón tiene que ser transpirable, para no dañar tu piel ni afectar a tu descanso, y unido al concepto de la transpirabilidad está el de la temperatura: si vives en zonas de mucho calor o la obesidad hace que te cueste dormir en cuanto comienza el verano, ten en cuenta que existen colchones que incorporan partículas de gel para bajar la temperatura de los mismos.
  • La adaptabilidad se puede definir como una combinación de firmeza y suavidad. Necesitas dormir en un colchón adaptable, pero el hecho de que tu colchón lo sea en mayor o menor grado depende de si el material elegido es el correcto para tu peso corporal.

¿Por qué debemos comprar un colchón adaptado a nuestras necesidades?

Las personas con exceso de peso tendemos a hundir los colchones en la zona de la cadera. Esto repercute en dolores de espalda y del nervio ciático, incluso en edades tempranas. La adaptabilidad de nuestro colchón exige que una firmeza importante se combine con suavidad, por lo que los materiales viscoelásticos o el látex suelen ser buenas opciones a tener en cuenta.

Pero, además, por nuestra disposición de la grasa subcutánea sentimos mayor temperatura al dormir y no digamos si usamos un colchón que sea poco transpirable. Debemos prestar atención al material o materiales de nuestro colchón, al grosor y a la cobertura del mismo porque, si no descansamos bien, ponemos en riesgo nuestra salud a corto y medio plazo, con las consecuencias del insomnio, pero también a largo plazo, pues un mal colchón puede ser causa de lesiones importantes en la espalda.

¿Qué tipos de colchones comprar si tengo sobrepeso?

Hemos venido respondiendo a esta pregunta durante todo el artículo. Si tienes sobrepeso necesitas un colchón más firme que quien no está gordo, pero no por ello puedes renunciar a la suavidad. En caso de obesidad mórbida, es probable que debas optar por otros colchones especiales y siempre vas a tener que atender a la transpirabilidad y la sensación térmica que experimentas al dormir. También te conviene que los bordes del colchón sean robustos, pero no temas por este aspecto, pues hay colchones de muelles, de látex y viscoelásticos que satisfacen ese punto.

Es evidente que tu colchón ideal no es el mismo que el de tu vecino o que un niño no necesita el mismo colchón que su abuelo. Existen tantos tipos de colchones porque hay infinidad de circunstancias que hacen que uno u otro sea más conveniente. Además se deben prestar atención a otros aspectos como son el grosor y qué materiales complementan las características físicas de un colchón, así como cuáles se han usado para su recubrimiento.

No olvides, en caso de compartir colchón con alguien que pese mucho menos o mucho más que tú, que necesitáis un modelo que se adapte al peso de ambos, porque los dos tenéis que descansar como es debido.

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